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 Morcilla y Chorizo                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

            P/ Si en los dos Testamentos, tanto el Viejo para los judíos, como el Nuevo para los cristianos, está prohibido comer sangre de animal, ¿por qué el Catolicismo permite comer morcilla a su feligresía, siendo como es un pecado? José M. González, Bayamón.

            R/ En el Libro de los Hechos 15,20 se recomienda facilitar la entrada de los gentiles en el Pueblo de Dios pidiéndoles solamente “abstenerse de relaciones sexuales ilícitas, de comer lo que había sido sacrificado a los ídolos, o animales no sangrados”. Pero un poco antes se le dice a Pedro (11,7): “Levántate, mata y come... No llames impuro lo que Dios ha purificado”. Había allí toda clase de animales; y no se le manda que los sangre previamente.

            Suponiendo que haya enfrentamiento entre estas dos expresiones bíblicas, habrá que hacerlas concordar o saber a qué atenernos en cuanto a ambas. Lo que no se puede hacer es dar valor absoluto a una y despreciar la otra: ambas son palabra de Dios. Es lo que haces tú con la cita de 15,20, en contra de la de 11,7.

            Yo, por el contrario, entiendo que es ciertamente atrevido (por no decir pecado) llamar “impuro” lo que ha purificado Dios. Por lo tanto habrá que explicar la otra frase, no ésta.

            Efectivamente, en aquella reunión solemne de los apóstoles (Concilio de Jerusalén) se decide no exigir a los paganos que se convertían al cristianismo los ritos judíos, mucho menos la circuncisión. Solamente se les exige: a) la castidad, porque en el fondo con ella se juega a la vida, por los engendros que pueden surgir, sin el derecho que todo nacido tiene a tener padre y madre estables. Es el motivo del sexto mandamiento y a eso no se puede renunciar. b) No comer lo sacrificado a los ídolos, porque lleva inherente el pecado de idolatría. Tampoco se puede renunciar a esto. c) En cuanto a comer sangre o animales no sangrados, hay que tener en cuenta que normalmente era la sangre de los animales  sacrificados la que se utilizaba en la aspersión para el rito de purificación a los devotos, tanto judíos como paganos. Y es porque la sangre, en la cultura contemporánea, era la vida de esos animales, que, aceptada por los dioses en el sacrificio, se convertía en el elemento de contacto con los hombres por la aspersión. Por lo tanto, comer sangre o animales sin sangrar suponía comer su vida y, de alguna manera, un pecado de idolatría, porque la vida era propiedad de los dioses... Es una postura disciplinar delicada de la Iglesia, para no escandalizar a los neoconversos.

            Mantener hoy esa filosofía, que quedó ya superada en Hechos 11,7 es una temeridad. Decir hoy que comerse una buena salchicha, una morcilla o un chorizo supone pecado de idolatría es, cuando menos, una tontería. Y además supone hacer decir a la Biblia lo que la Biblia no dice.

 
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