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 La mejor traducción                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

           

            P/ Soy un católico práctico y me encanta estudiar la Biblia. De las Biblias católicas, ¿cuál es la mejor traducción y cuál Vd. puede recomendarme? Roberto Santiago, Sabanetas.

            R/ A riesgo de parecer un viejo gruñón, te diría que todas las traducciones católicas son buenas. ¡Elige la que te de la gana! Pero, naturalmente, comprendo tu inquietud y voy a intentar explicarme, siquiera sea muy simplemente.

            En realidad el viejo gruñón tiene razón en lo que dice, porque cualquiera que tenga un mínimo de respeto por la palabra de Dios procurará expresarla con fidelidad. Y eso es lo que han hecho todos los traductores católicos, desde las primeras versiones al latín, sobre todo la de S. Jerónimo de hace 15 siglos, hasta las de nuestros días. La pena es que haya hoy sectas que se niegan a poner notas aclaratorias, fieles al lema luterano del “libre examen”; pero luego, al traducir, desvirtúan aquellas cosas que les comprometen y acomodan las que favorecen sus postulados fundamentalistas.

            Dicho esto, que me parece básico en honor a la verdad, te cuento mi cuento: La que yo he manejado más es la de Nácar-Colunga. Está hecha desde los textos originales hebreo y griego, y ofrece una  buena garantía, además de un lenguaje bastante asequible y gramaticalmente correcto. La de Vover-Cantera es tal vez un poco más tecnicista, sobre todo en algunas expresiones que a veces dificultan su comprensión. La más actual es la llamada de Jerusalén, que está garantizada por una comisión de técnicos lingüistas, pero que en algunos momentos peca de un poco rigorismo. Por lo tanto, sigo prefiriendo la primera de las citadas. Pero en esto tengo que reconocer que “cada maestrillo tiene su librillo” y no intento imponerte a ti, ni a nadie, el mío. Quiero respetar totalmente el de otros. No se trata de criterios, sino de gustos; y, como dice el refrán, “de gustos no hay nada escrito”.

            Todo esto te lo respondo como español que soy. La “Biblia Latinoamericana” es un intento de aprovechar el habla del llamado nuevo continente y es la del “maestrillo” de acá, a quien yo también quiero respetar. Lo que pasa es que a mí todavía no me encajan algunas expresiones. Y no porque el habla hispanoamericana sea mala, porque en ella se conservan palabras y giros que ya se han olvidado en España, sino porque hay algunas en esta traducción que no me parecen correctas. Y lo incorrecto lo es en cualquier parte. Se la ha querido rebajar al gran público y se ha cometido, a mi modo de ver (y respeto cualquier parecer en contrario) ese error expresivo. Pero, por lo demás, es una traducción muy bien preparada, con notas introductorias, explicativas y textos paralelos que la hacen muy útil y práctica. Por lo tanto, si a ti te sirve bien, no la cambies.

            Como ves, en esta cuestión mi opinión personal es muy personal y no quiero pretender imponerla a nadie.

 

 
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