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 Buen y  mal ladrón                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

            P/ Lucas (23,39) nos dice que uno de los ladrones recriminaba al otro porque a ellos les ocurría lo que merecían. Pero Jesús era inocente. Mateo (27,44) y Marcos (15,32) dicen que también le insultaban los que estaban crucificados con él. Si el buen ladrón quedó justificado, yo creo es porque nunca él insultó a Jesús. ¿Cómo explicar esta contradicción entre los evangelistas? Samuel Rivera Padilla, S. Germán.

            R/ En mis años de profesor de lengua española yo aprovechaba cualquier objeto o acontecimiento para que mis alumnos, de 11 y 12 años, se ejercitasen en la Redacción. Era curiosísimo ver las diferencias que había entre ellos, siendo así que todos habían presenciado lo mismo.

            A partir de esta experiencia, no me asusta tu pregunta. Pero no siempre es fácil la respuesta ante las contradicciones aparentes de los textos bíblicos. Hay que estudiar cada caso en concreto.

            En el que nos ocupa puede haber dos soluciones: a) Al principio ambos insultaban a Jesús. Pero, siendo verdad que el dolor purifica, es muy posible que el llamado Dimas, según los evangelios apócrifos, que habría tenido sentimientos más nobles en medio de  sus fechorías, se dio cuenta de la situación y cambió de actitud; lo que antes era dolor y desesperación se convirtió ahora en arrepentimiento... Por el contrario, Gestas, tal vez porque no había tenido nunca un mínimo de delicadeza humana, no supo superar la situación y continuó en su actitud irreverente.

            b) La redacción de los dos primeros es rápida; están describiendo los insultos de Jesús que vienen de los soldados, de los judíos, de los sacerdotes, del pueblo... hasta de los ladrones crucificados con él y no se detienen a especificar los detalles. No hay que olvidar que el tercer evangelista es un hombre culto, es un médico y escribe su Evangelio declarándole a Teófilo que lo hace después de haber averiguado los hechos (Lc. 1,3). Es un hombre crítico y nos relata la situación con más detalle que los otros. Lo más puede incluir lo menos; nunca lo menos pude incluir lo más.

            De todos modos queda siempre la duda de si lo que nos describe Lucas es el primer momento o el final de la situación en la cruz. Pero, como ves, estos detalles no suponen nunca una zancadilla a lo que se ha llamado la “Inerrancia” (sin error) de la Palabra de Dios.

 

 
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