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 Genealogía Jesús                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

P/ En S. Mateo 1, 1-17, ¿por qué los antepasados de José son los de Jesucristo, si José no engendró a Jesús, pues sólo fue padre putativo? Anónimo

 

            R/ Tengo que comenzar pidiendo perdón por lo del anónimo. Olvidé anotar su nombre cuando anoté la pregunta y ahora no recuerdo quién fue quien me la hizo. 

Efectivamente la paternidad de S. José no es biológica, sino putativa, estimativa, oficial, legal. El Evangelio nos lo explica con tanta claridad, que no cabe la menor duda del calificativo que se la ha venido danto desde siempre.

La cuestión de las genealogías de Mt. (ascendente) y de Lc. (3, 23-38 - descendente) es un tema que se me antoja de eruditos, que examinan lagunas, coincidencias y disparidades, para no resolver, en realidad ningún problema. Algunos biblistas quisieron poner en la de Lc. la genealogía de María. Hoy ya nadie da por válida esta suposición. Y es que el autor no pretende dar un catálogo de nombres y fechas históricas, como si fuesen actas notariales.

Ambas se dejan llevar, en su enumeración, por unos múltiplos de 7, que es el número de la perfección, para indicar que lo que toca a Jesús es perfecto hasta en ese aspecto; a parte de ser un método mnemotécnico, ya usado en el Antiguo Testamento.

¿Por qué mirar a S. José?

La razón que ponen los entendidos en cuestiones bíblicas es que los evangelistas intentan entroncar a Cristo con todo el orden de la Creación y Salvación. Y, como quiera que ambas cosas están puestas en manos de Jesucristo, había que hacer ver cómo él venía por descendencia legal, legítima, de Adán, pasando por Abrahán y por David: eso le va a respaldar como el Mesías enviado.

Este carácter legal solamente podían darlo los varones. El hecho de que entren algunas mujeres, como Tamar, indica, según ellos, que el mundo femenino no es extraño a este proyecto de salvación; y el hecho de ser extrajera (Rut) supone que también los gentiles entran en ese proyecto salvífico (Catecismo I. C., 437).

Dios se preocupa de tener un matrimonio, legalmente constituido, para que su Hijo cumpliese la ley hasta en la “última tilde”. El varón, José, tendría la autoridad y el respaldo legal; y el biológico, María, que concibe por obra y gracia del Espíritu Santo. Con el plan virginal de María estaba también, por parte de Dios, el respaldo ante la Ley Mosaica de su Hijo Unigénito en manos del casto José.

¿Dónde quedan, en este proyecto de Dios, los abortos, los divorcios o, ahora, las uniones homosexuales? Entonces había que cumplir la ley; ahora hay que inventar una nueva para justificar lo ilegal. ¡Qué contradicción!

 
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