Home Up  

 Sacerdotes (-as)                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

            P/ El otro día la Iglesia Episcopal ordenó para el ministerio presbiteral a dos de sus mujeres. ¿Por qué la Católica se niega a dar ese reconocimiento a las suyas? ¿Es una cabezonada del papa actual? ¿Lo hará alguna vez? Brendaliz Acevedo

            R/ Yo no sé si la Iglesia Católica lo hará alguna vez. Lo que no acepto, por lo que tiene de insulto, es lo de la postura del papa actual. En cuanto al porqué, tal vez sea una cuestión de gramática. El sufijo “–isa” o “–esa” se aplica normalmente a “la esposa de-”; por ejemplo: condesa es la esposa del conde; sacerdotisa, la del sacerdote, en otros credos. Aquí habría que decir “sacerdota”. ¡Y eso suena tan mal! 

            A parte de lo que pueda haber de broma en este juego lingüístico, tal como la noticia salía en un periódico, se me ofrecen dos o tres curiosidades. Una de las ordenadas se muestra muy contenta, “porque era algo que quería desde hace mucho tiempo”. ¡Y yo que llevo queriendo desde no sé cuánto un helicóptero y nadie me lo regala...! Pero, si yo no puedo exigírselo  a nadie, ¿por qué la mujer sí va a exigirle eso a la Iglesia?

             No sé cual es el caso del hombre que se ha ordenado con ellas. Porque sí sé que ha habido muchos sacerdotes católicos que se comprometieron con su obispo al celibato. Pero el contacto con un ejemplar maravilloso del “femíneo sexu” les puso en la disyuntiva de cumplir con la Iglesia o con ese “ejemplar” y optaron por lo más fácil: ir a la Iglesia Episcopal, que le permitía ambas cosas. El mismo obispo que les ordenó, David Álvarez, es hijo de uno de estos sacerdotes. Ahora es el sacerdocio femenino, ¡a la Iglesia Episcopal! Luego el homosexualismo, hasta de un obispo, ¡a la Iglesia Episcopal! Después será el divorcio, ¡a la Iglesia Episcopal! Más tarde esos sacerdotes se cansarán de ese “ejemplar” y querrán el divorcio para juntarse con otro “ejemplar” más exquisito, ¡a la Iglesia Episcopal! De esa manera la convierten en una especie de “refugium peccatorum”, ¡pero no para refugiarse y librarse del pecado, como rezamos en las letanías del Rosario, sino para afianzarse y respaldarse en él!

Y aún una de ellas añade: “nosotros no tenemos la potestad de decir dónde cae la gracia de Dios y dónde no”. ¡Pues no lo parece!

            Pero lo que me asusta es la declaración del mismo obispo: “No discriminamos en contra de los seres humanos, por ninguna condición. El Señor Jesucristo, aunque era varón, en su naturaleza divina representaba al ser humano, hombre y mujer”. ¡Qué pena que ese mismo Señor Jesucristo no hubiera tenido de consejero a este obispo; porque él, con toda su naturaleza divina, no sabía esto…! ¡De haberlo sabido hubiera esperado a tener también mujeres delante para decir: “haced esto en conmemoración mía”…!

            La cuestión, Brendaliz, no está en por qué no ordena la Iglesia Católica para el presbiterado a las mujeres, sino en por qué no lo hizo Jesús… Y la Iglesia Católica se lo pensará muy mucho, como dicen los americanos, antes de plantearse siquiera la cuestión de fallarle a Jesús. Y el Papa actual, desde luego que es muy cabeciduro, pero no para fallarle, sino para seguirle.

 

 
Para dudas ó comentarios diríjase a:  frirevilla@hotmail.com
Copyright © 2003 Padre Isaías
Última Acualización: 04/04/05 05:39:16 PM -0400 IMRF