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 Misas Aguinaldo                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

P/ ¿Dónde y por qué surgen las Misas de Aguinaldo? Iris Feliciano

 

R/ La pregunta se podría repetir muchas veces con los belenes, los villancicos, los roscones, los regalos de reyes, las posadas, las jornaditas, la cordera… Y casi todas ellas tienen una respuesta particular, pero también una común: ¡Es tan bonito celebrar la Navidad! Hay que prepararla con lo mejor de nuestra imaginación infantil. Ese niño que todos llevamos dentro, aún en la vejez. ¿Por qué Dios quiso nacer niño y no vino de repente en una nube a comenzar sus milagros en Caná? ¡Podía haberlo hecho! O ¿no…?

Ésa es la razón del Adviento (adventus = venida). Y ya, desde el siglo VIII, dentro de él, estaban en toda la Iglesia las famosas antífonas “O” (O sapientia, o Adonai…), por ser esa interjección latina la que las introducía. Se entonaban con el Magnificat los días 17 - 23 de diciembre: Oh Sabiduría, Adonai, Raíz de Jesé, Clave de David, Oriente, Rey de las naciones, Emmanuel, cuyas iniciales invertidas dan el acróstico latino “ero cras” = mañana estaré. Era el octavario de preparación inmediata a la Noche Buena

Los siglos posteriores afinan esa imaginación y no hay rincón ni aldea que no se precie de tener algo para esas fechas.

Cuando viene la evangelización en América ese espíritu continúa y hace que la Navidad sea una de las etapas donde la catequesis toma un relieve especial, con todo lo que llevan consigo las dramatizaciones de esos episodios navideños. A veces miramos a los niños y no nos damos cuenta de que ellos son la disculpa para que disfrutemos también los mayores con la presencia del Dios Niño.

Esa era la idea del P. Diego de Soria, Prior del convento agustiniano de Acolmán, en Méjico. Para atraer a los mayores a la catequesis idea estas misas tempranas. No había disculpa para no asistir por el trabajo; las adorna con cánticos (aguinaldos, con letras muy instructivas), escenificaciones y compartir, y logra un éxito estupendo.

Para ello quiso contar con el respaldo oportuno y solicitó el permiso del papa. En las crónicas del convento se dice textualmente: “Obtuvo del Papa Sixto V, el 6 de agosto de 1586, una bula en la que se le autorizaba las Misas de Aguinaldo, que se celebrarían en la madrugada del 16 al 24 de diciembre, de cada año. Se inició esta celebración con tan inusitada solemnidad y alegría, que pronto se propagó a todas partes…”

El octavario de las antífonas “O” se había convertido en un novenario. No sé cual fue la razón. Tal vez, según algunos me han sugerido, porque así se celebraba un poco esa preparación de un nacimiento, que supone los 9 meses de gestación. Había que recordar y celebrar también la de María.

¡Feliz la Navidad que, además de invitarnos a celebrar la venida del Mesías, nos da ocasión de demostrarnos que nos amamos!

 
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