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 Cielo o cielos                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

            P/ Hace unas semanas le preguntaron cuántos cielos había. Pero los que leemos habitualmente la Biblia nos encontramos con lugares como Génesis, salmo 147, Ezequiel… que hablan de “los cielos” en plural. Incluso en el Nuevo Testamento (Ef. 4,10) y sobre todo en la 2 Cor. 12,2, donde Pablo habla de un tercer cielo. ¿Cómo hay que entender esto? Lina Pujals.

             R/ Me reitero en todo lo que respondí a Vanesa: no hay más que un cielo y un infierno, a no ser que pensemos que el Purgatorio es un infierno transitorio y el Limbo de los Niños otro descafeinado.

            La respuesta hay que buscarla en la cosmogonía judía. Según ella la tierra estaba fija en unas columnas rodeadas de agua (Ex. 20,4 - “las aguas de abajo”) y el cielo estaba formado por una cúpula firme (firmamentum) por encima de la cual estaban “las aguas de arriba” (Gn. 1,7). Cuando se abrían las compuertas se producía la lluvia y, si se abrían todas, eran las cataratas del cielo (Gn. 8,2) las que provocaban un diluvio. Por debajo de esa cúpula estaban el sol, la luna y las estrellas, que lo recorrían a diario; y, dominando todo esto (por encima), estaba el trono de Dios. De ahí el tercer cielo de S. Pablo. No hay que olvidar que S. Pablo es un judío fariseo (Flp. 3,5) y tanto él como los otros autores del Nuevo testamento son herederos de esta cosmogonía.

            Hay otra razón de tipo lingüístico. El plural era una de las formas gramaticales más comunes para dar énfasis a expresiones o cosas, por su importancia en la vida social o religiosa. Es curioso que la palabra agua (mayim) en hebreo sea un plural único. No existe el singular de “mayim”.  Como plural era el nombre de Dios “Elohim”. Algo parecido ocurría  con la expresión pleonástica “el Dios de los dioses, el Señor de los señores”. Son formas gramaticales que no tienen que responder a una realidad física ni histórica, sino costumbrista. Algunos quieren ver en este plural un reflejo de la Trinidad en el Antiguo Testamento.

            Esto ha seguido influenciando hasta nuestros días en el rezo del “Padre Nuestro”. Se ha venido diciendo por inercia “los cielos” hasta la traducción oficial que se hizo para la lengua española el año 1985, si mal no recuerdo, en que se cambió por el singular: “Padre nuestro que estás en el cielo…”

            También seguimos diciendo que “el sol sale”, que “el sol se pone”; y son expresiones que tienen hoy la reminiscencia de aquella cosmogonía de ayer, a pesar de que sabemos que es falsa.

            Otros temas cercanos puede verlos en http://sududa.tripod.com sección Biblia o Historia.

 

                                                            P. Isaías Revilla OSA

                                                           

 
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