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 La consagración                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

            P/ Mi duda es sobre ese momento en que por las palabras del sacerdote se hace presente Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. ¿Por qué hay muchas personas que no doblan las rodillas, ya que las Sagradas Escrituras hablan de que “al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo...”? (Fil.2,10). Sé que hay personas que no pueden por razón de salud. Pero, ¿por qué los que pueden no lo hacen? ¿Será por ingnorancia, por falta de educación? ¿O es que ese momento no es tan importante? Riu203@aol.com

             R/ ¡Importantísimo! ¡Ése es el sacramento de nuestra fe! “El que no come mi carne y no bebe mi sangre...” Y eso se logra a partir de ese momento de la Consagración del pan y el vino. Por eso el que participa en la Misa (tanto pasivamente, como en plenitud, es decir: comulgando) debe someterse a las normas de la Liturgia. Es un tema ya tratado en otra ocasión. Recordaré lo principal que entonces se dijo.

            Las posturas de los fieles durante la Celebración Eucarística están señaladas en la “Institución General del Misal Romano”:

            a) Arrodillados: (Espíritu de adoración). Debe observarse desde el momento en el que el sacerdote extiende las manos sobre las ofrendas (no antes, para eso se hace sonar la campanilla) preparando la Consagración del pan y el vino, hasta que se pronuncia la frase aclamatoria: “Anunciamos tu muerte...” Durante esta parte de la Misa “deben permanecer en esta postura, a no ser que se lo impida la salud, la estrechez del lugar, la aglomeración de la concurrencia o cualquier otra causa razonable” (IGMR n.43).

            La cita que me haces está pensando en otro contexto más espiritual y trascendente, y no valdría para argumentar en esta ocasión concreta más que lo dicho.

            b) Sentados: (Espíritu de atención, escucha de la palabra de Dios). Debe observarse durante las lecturas, homilía, avisos, moniciones...

            c) Parados, de pie: (Disponibilidad, servicio, oración). Durante la lectura del Evangelio, por ser el libro de la vida de Jesús, y en todos los demás momentos de la Misa: Procesión de entrada, saludo del sacerdote, rito penitencial, oración colecta, oración de los fieles, Plegaria Eucarística (excepto lo citado en el n. 43), Padre Nuestro, oración final y bendición.

            Salirse de estas normas del Misal Romano sin “causa razonable”, precisamente en el momento más importante, es organizar “su” misa, no asistir a la de la Iglesia. Con ello me diferencio de los demás, haciendo algo distinto, rompo la unidad y pongo en peligro la posibilidad de hacerse Cristo presente en mí.

            La obediencia a las normas de la Iglesia es garantía de la presencia de Dios en nosotros y de la inhabitación del Espíritu Santo en nuestro corazón.

 

 
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