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 Anillo del Obispo                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

            P/ Un amigo, que considero católico práctico, me dijo que el anillo del Obispo contiene una reliquia de un santo y que al besarlo se ganan indulgencias. ¿Es cierto lo de la indulgencias o es una mera  acción de respeto y sumisión a Sr. Obispo? Si lo es, ¿son parciales o plenarias? ¿Quién decide el santo a quien pertenece la reliquia? ¿En qué consiste la reliquia? Rafael Dieppa Mendoza, Caguas.

             R/ Hay preguntas, como las que resumo de esta carta, que me sorprenden un poco. Ésta de las posibles reliquias del anillo episcopal es una de ellas. Que yo sepa, es habitual que existan en los altares que han de ser consagrados (Canon 1237), porque si han de ser bendecidos, no son necesarias. Está mandado que se coloquen en la parte inferior de los mismos; aunque a veces se contienen en la misma lápida (ara) con que se enriquece el altar. Suelen consistir en esquirlas de hueso u objetos que han tocado el cuerpo del santo, como un trozo de tela. No me consta que los anillos episcopales contengan ninguna.

            El anillo del Obispo, la cruz pectoral o, en las ceremonias solemnes, la mitra y el báculo son signos externos de su autoridad apostólica; es decir, que procede de los mismos apóstoles, que han heredado toda la potestad concedida a Jesús, de sus divinas manos (Mt. 28,18); y que la pusieron en práctica de ese modo, distribuyéndola entre Obispos y Presbíteros. El anillo es un “signo de fidelidad a la Iglesia”, por parte del Obispo. Así se significa en el Ritual de Consagración episcopal. Besarlo, por parte de los fieles, no quiere decir otra cosa que reconocer lo que desde Jesús significan para nosotros, en un acto de humildad, obediencia y agradecimiento a Dios por sus representantes mayores. No es necesario, pues, que tengan ninguna reliquia de ningún santo, porque sería como un aminoramiento de su significado. Su autoridad y relevancia no se la dan las reliquias, sino la decisión de Jesús.

            Tampoco me consta que haya concedida alguna indulgencia por este gesto de besarlo. Pero qué duda cabe que sería muy bonito que no se perdiese esta costumbre tan expresiva de nuestra fe. Lo mismo que descubrirse los hombres al entrar en la iglesia (véase http://sududa.tripod.com - sección liturgia), llevar velo las mujeres, saludar al sacerdote besándole la mano (en Aguada aún hay personas mayores que lo hacen), o también a los mayores: padres, madres, abuelos. El único recuerdo que conservo (tendría unos 6 años) de mi abuela materna es que, al llegar de la escuela un día por la tarde, había en casa varias personas. Como me habían enseñado, yo iba besando la mano de todos; y al llegar a la suya “le temblaba mucho...” Menos mal que aquí, en Puerto Rico aún se conserva la costumbre de pedir la bendición a padres y padrinos. Y, ¿verdad que no necesitamos ninguna indulgencia para hacerlo?

En todo caso, de haber alguna indulgencia en el gesto de besar el anillo del Obispo, que indudablemente es más significativo religiosamente que besar la mano de nuestros mayores, sería parcial; de ningún modo plenaria.

 
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