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 Misas Sábado                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

P/ Hace mucho tiempo que se dicen para cumplir con el precepto dominical. La razón (al menos la que recuerdo de niño) era que se consideraba como domingo ya desde la puesta del sol del sábado. Pero hay Parroquias que dicen Misa los domingos por la noche. Entonces habría que decir que esas Misas no eran ya del domingo, sino del lunes y no valdrían para cumplir con el precepto. ¿No es así? José Cruz, Ponce.

 

R/ No, no es así. Las matemáticas de Dios tienen otra dimensión.

He dicho muchas veces que la Iglesia no nace por generación espontánea, sino del envío de Jesús. Cuando va abriéndose camino con la doctrina que le dejó Jesús, asimila muchas cosas de la sociedad. Los ornamentos sagrados son copia de los vestidos oficiales romanos. Y una cosa que no puede evitar es el cómputo romano. En él el día se dividía en dos partes: Dies (dividido en cuatro horas: Prima, Tercia, Sexta (de ahí la siesta) y Nona; ¿te acuerdas de la parábola de los viñadores?) y Nox: (dividida en cuatro Vigilias; el “Muy de mañana” del día de la resurrección coincidía con la cuarta vigilia, según parece).

Entre la hora de Nona y la primera Vigilia ocurría el ocaso del sol y era el punto de referencia para el nuevo día. Más tarde la tecnología coloca ese momento en las doce de la noche. En este sentido, lo que hace la Iglesia es continuar con sus primeros pasos.

Pero hay que añadir un segundo aspecto. Desde la reforma gregoriana (S. XVI) se establece una gama de importancia, según la fiesta que se celebra. Hay fiestas, como la Pascua, con Preparación (Cuaresma) y Octava; otras dobles de primera clase o de segunda. Esas fiestas de primera clase tenían, en el rezo del Oficio Divino, Primeras y Segundas Vísperas. Por eso cuando coincidían dos de ellas en días consecutivos había que establecer un código de preferencia, para ver si prevalecían las Segundas Vísperas de la primera o las Primeras de la segunda. Algo muy complejo, que se ha simplificado con la reforma del Concilio Vaticano II.

En este sentido, el Domingo es el día del Señor. Por lo tanto es el día santo por excelencia y que hay que santificar, según el tercer mandamiento de su Ley. Por tanto, y aquí viene la tercera razón, había que facilitar a los fieles esa santificación del día del Señor con la Misa; y no hay mejor modo, en un mundo industrializado, que recuperar el cómputo romano.

Por último hay un principio de derecho que dice: “Favores sunt ampliandi”: los favores deben ser ampliados (no restringidos). Y eso es lo que ha buscado la Iglesia. Esas Misas de los domingos por la noche, como las del los sábados por la tarde, tienen la misma finalidad: son Misas de santificación del Día del Señor, tanto unas como las otras. Tradicionalmente, sobre todo desde el Concilio de Trento, la Misa solo podía celebrarse de madrugada (salvo la Vigila pascual y la de Gallo) o por la mañana. Era una disciplina paralela al ayuno eucarístico, que exigía no haber comido ni bebido nada desde la noche antecedente hasta el momento de la Comunión. Esta ley del ayuno eucarístico ya fue reformada por Pío XII, haciendo un “favor” a todos los que desean comulgar.

 
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