Home Up  

 Superstición                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

  

          P/ ¿Qué son las supersticiones? ¿Deben creer en ellas los cristianos? Ángel Negrón, Mayagüez.

            R/ Según el diccionario de la Real Academia Española, superstición es “una ciencia extraña a le fe religiosa y contraria a la razón”. O también, en una definición más etimológica: “Fe desmedida o valoración excesiva de una cosa”. Yo prefiero utilizar la raíz de las palabras. Por eso me quedo con la segunda, que sería “super-estación”, es decir “establecerse por encima de algo”. Naturalmente cuando ese algo es la religión, nos encontramos en el punto concreto de la definición primera.

            Según esto, superstición sería la postura que nos sitúa por encima de toda razón y, lo que es peor, de toda Revelación.

El primer viaje que yo hice a Puerto Rico coincidió en un martes, 13. Alguien se llevó las manos a la cabeza… ¿Qué podría pasarme a mí aquí…? Ya llevo doce años desde entonces y desde luego creo poder afirmar que lo que me ocurre es todo lo contrario a lo que se imaginaba aquel supersticioso del “martes -13”. El primer año que salí para España de vacaciones alguien me dijo que no tomara ese avión, que había tenido una visión: “Un aparato caía en el mar…” Yo respondí: “No voy a defraudar a mis familiares. Si Dios quiere…”

A mí no me preocupaba ni el martes, ni el 13, ni la visión. Yo no quise poner esos tres elementos por encima de Dios. ¡Eso hubiera sido una superstición!

La verdadera religión, en su aspecto doctrinal, tal como lo tenemos en el Credo, está muy bien definida. Todo lo que nos saque de ahí, será una superstición.

Los horóscopos, tarot, adivinos, mentalistas, hasta los espiritistas…, si saben mantenerse en sus cauces, es posible que logren la credibilidad de los eclesiásticos; si no… Si creen que pueden sobreponerse desde sus experiencias, o lo que sea, a lo revelado por Jesús y conservado en la Iglesia Católica, que tiemblen, cuando tengan que dar cuenta a Dios de sus actos (¿Te das cuenta que superstición es prácticamente sinónimo de soberbia?).

Mi experiencia desde el confesionario es que, a todos los que se me han acusado de eso, les he preguntado siempre, si les ha servido de algo; y la respuesta, hasta ahora, ha sido inalterada: “!De Nada!”.

Uno puede creer en un amuleto de la suerte: ese amuleto no ha muerto por él ni ha resucitado; otro puede creer en las apariciones de los difuntos: ninguno de ellos se había dejado crucificar en vida y ha resucitado para venir a decírselo; otro puede creer que el Papa es el anticristo, que la Iglesia Católica es la gran ramera, que los curas nos hemos inventado eso de la Confesión, que todas las iglesias son igualmente buenas, que la mayor de las supersticiones es acercarse a comulgar… Todo eso es querer quedarse con lo suyo por encima de lo revelado a la Iglesia por Jesús. ¡Todo eso es una superstición!

Y todo eso es un pecado grave contra la fe y contra el primer mandamiento del decálogo.

 

 
Para dudas ó comentarios diríjase a:  frirevilla@hotmail.com
Copyright © 2003 Padre Isaías
Última Acualización: 04/04/05 05:39:16 PM -0400 IMRF