Home Up  

 Clonación                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

           P/ Si es cierto que se pudo clonar cuatro niños por medio de inyección de ADN a un óvulo e implantarlo en el útero de una madre donante, se me ocurre preguntar: ¿El individuo tiene espíritu? ¿Tiene alma un ser clonado? ¿Qué dicen los teólogos respecto a esa monstruosidad? Adrián González, Arecibo.

             R/ Bueno, yo no soy médico y no sé cómo se ha logrado esa clonación humana. Mi título universitario tampoco es en Teología. Por tanto, voy a aventurar una opinión personal que no quiere introducirse ni en el campo de la Medicina, ni en de la Teología a no ser con el máximo respeto.

            Mis recuerdos de estudiante de teología en el Seminario agustiniano de Calahorra me llevan a la idea de que cuando un hombre y una mujer, bendecidos por Dios en el Sacramento del Matrimonio, hacen un cuerpo humano, valiéndose de sus órganos genitales, Dios infunde en ese cuerpo un alma y un espíritu. No me pregunten el “cómo”; eso solo lo sabe Él. Así quedará en pie su decisión de seguir creando hombres “a su imagen y semejanza”.

            Lo terrible es ver a ese hombre y a esa mujer hacer un cuerpo, sin contar con esa bendición de Dios y además quebrantando su sexto mandamiento (“no cometerás adulterio”), movidos por sus pasiones juveniles descontroladas o por sus cálculos egoístas, por mucho que se justifiquen con argucias hedonistas o filosóficas...

            A pesar de eso, Dios sigue manteniendo lo que organizó en la Naturaleza y esos niños, mal nacidos, o mejor, mal engendrados, condenados a no tener padre y madre estables (el derecho más valioso de todo niño engendrado, después del derecho a la vida), no han sido  nunca privados por Dios de la posibilidad de recibir su Gracia Salvadora. Él siempre ha puesto en ellos un alma inmortal. La pena será si, por falta de educación conveniente, esos niños no llegaren a participar en los Sacramentos de la Iglesia, que son los cauces de su Gracia. Pero eso nunca será por deficiencia de Dios, sino de los hombres, padres o padrinos.

            La Clonación lleva todo esto al extremo de que los padres de esos niños no son hombres, sino máquinas... Pero, yo supongo que Dios es más que las máquinas y que los que las manejan; y que seguirá escribiendo recto en medio de las líneas torcidas que le presenten los hombres. Esos niños podrán también ser hijos suyos, con un alma y un espíritu, que les haga imagen de su esencia.

            La responsabilidad de los manejadores de esas máquinas no es menor que la de los casados para con Dios y para con esas vidas que surgen.

            Habrá que leer con tranquilidad la encíclica “Evangelium vitae” del papa actual. También será bueno recordar los trabajos del Visitante del 19 - 25 de enero y del 2 - 8 de febrero.

 

 
Para dudas ó comentarios diríjase a:  frirevilla@hotmail.com
Copyright © 2003 Padre Isaías
Última Acualización: 04/04/05 05:39:16 PM -0400 IMRF