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 Reencarnación                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

             P/ Sobre este asunto quisiera saber por qué está tan de moda el tema de “El reciclaje de las almas”, entre los cristianos católicos y no católicos. ¿Jesús murió por nosotros para luego reciclar mi alma? ¿Qué significa “vida después de la muerte”? ¿A donde van nuestras almas cuando morimos? Annette Miranda, Río Piedras. 

            R/ Todas estas expresiones me huelen a los misticismos, egoísmos, intelectualimos, filosofismos religiosos... del movimiento llamado la “Nueva Era” (v. Visitante del 9-15 feb.). De ella se ha escrito mucho y sería por mi parte muy pretencioso resumir sus principios, fundamentos y errores. Por eso voy a limitarme a hacer unas observaciones desde lo que está revelado por Jesús y definido como dogma por la Iglesia Católica, para que sepamos a qué atenernos ante esta amalgama de conceptos, que en muchas ocasiones está sembrando la confusión, cuando tal vez lo que pretende es simular acercarse a la verdad. Pero la verdadera verdad ya la reveló Jesús y tal vez con esas expresiones lo que hacemos es volver a velarla.

            Si por “Reciclaje de la almas” entendemos la recuperación de la Gracia de Dios por el sacramento de la Penitencia, que nos limpia del pecado, y su alimento a través de la oración y, sobre todo, con la recepción de la Eucaristía, estamos en el buen camino. Pero si pensamos en reciclar el alma de un pecador logrando el perdón de sus pecados a base de poner nosotros las condiciones de lugar, tiempo y modo a Dios, estamos en la manifestación más descarada del egoísmo. (¿Qué pensar de un comprador que se le antoje llevarse un carro de $40.000, poniéndole él mismo el precio de 2.500...? Además, por la Confesión no se cobra nada).

            Si por “Reciclaje de un alma” entendemos la posibilidad de purificarse en el purificatorio (eso es el Purgatorio), para poder entrar limpia del todo al cielo, estamos en lo cierto. Pero si estamos pensando en reciclar el alma de un difunto reencarnándola en una cucaracha, por ejemplo, estamos en lo grotesco.

            Si por vida después de la muerte entendemos la definitiva en el cielo o en el infierno, o la transitoria en el purgatorio, estamos en lo correcto. Pero si pensamos en vidas en otras galaxias, o en otros seres, para poder regresar cuando y como queramos al mundo de los vivos, estamos dando rienda suelta a la “loca de la casa”: así llamaba Santa Teresa a la imaginación.

            El Catecismo de la Iglesia Católica habla bien claro de lo que en Teología se llamaban “los novísimos”: Muerte, juicio, infierno y gloria. Lee el Artículo 11º y 12º de la primera parte del Catecismo (números 988 y siguientes). Allí encontrarás respuestas más amplias a estas preguntas.

 

 
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