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 El rapto                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

P/ Estuve el otro día conversando con un compañero de trabajo que es protestante y me preguntó sobre lo que creíamos nosotros los católicos sobre el rapto. ¿Qué puedo responderle?  Alberto Torres.

 R/ Pues, ¡que se deje de gatos y metafísicas futuristas; que la vida cristiana es mucho más sencilla cuando se vive al presente la Gracia que Dios nos concede a través de los sacramentos!

En Teología Moral el rapto es un modo más de llevar a cabo una violación, secuestrando a la mujer de la que se pretende abusar; está penalizado en el canon 1397.

En Teología Mística es el arrebato que experimentan los santos en sus experiencias  de contacto con Dios. Se conoce por el nombre de “éxtasis”; por ejemplo, la experiencia que nos cuenta S. Pablo en  2 Cor. 12,2, que se ha repetido muchas veces en la Historia de los santos; por citar el último, que yo recuerde: el P. Pío.

Por lo que toca a la mentalidad protestante, más en concreto pentecostal o evangelística, ya me referí en una de las respuestas recogida en mi libro. (Aún me quedan algunos ejemplares). Es una obsesión por episodios incontrolables de lo que va a pasar al fin del mundo. Como no tienen otra cosa que ofrecer, se desmenuzan en cuestiones bizantinas, para, como en este caso, atemorizar a sus seguidores y tenerles muy a disposición de dar el diezmo y la ofrenda.

Yo lo constaté intentando leer un libro sobre este tema, que alguien me presentó, como tú ahora me haces esta pregunta. Intenté leerlo, pero se me atragantó desde las primeras líneas y no pude terminar su lectura ante tanta farfulla mental.

La pena es que algunos católicos han caído también en esta obsesión y han ido publicando por correo y por Internet algo parecido, a partir de las dichosas profecías de Fátima.

La verdad única que interesa es que Jesús, a partir de todo lo que nos cuentan los Evangelios de su vida, ha querido quedar con nosotros bajo la figura de pan y vino en la Eucaristía. Sólo la Iglesia Católica sigue garantizando esta presencia eucarística después de 20 siglos. Lo demás es accidental, complementario, o… “gatos sobre el tejado y metafísicas baratas”, en medio de tanta obsesión seudoreligiosa, que se respira desde la predicación de ese tema.

La Iglesia Católica no está detenida ante esa obsesión. Tiene  a Cristo y no le asusta lo que de Cristo pueda llegarle.

 

 
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