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 Confirmación                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

         

           P/ Me gustaría tener una información sobre el sacramento de la Confirmación, para explicárselo a una persona que no lo tiene aún y debe presentarse a un grupo que se lo exige. Rosa Mª. Rodríguez, Trujillo Alto. 

            R/ Me da mucha pena cuando oigo decir que no conviene bautizar a un niño recién nacido porque hay que darle ocasión a que tenga uso de razón. Por ese mismo razonamiento habría que no preocuparse por darle ninguna clase de alimento, hasta que él pueda discernir cuándo come o cuándo se envenena.

            Pero si una madre no deja de dar el alimento que ella cree conveniente a su recién nacido, tampoco la Santa Madre Iglesia se detiene ante él para darle lo que a ella le corresponde: la gracia de Dios. Y ésa solamente se puede lograr por los sacramentos: el primero, el Bautismo.

            Todos sabemos que los sacramentos son siete, distribuidos en varias categorías: “Individuales” o personales y “sociales” (Orden y Matrimonio), cuya gracia se ordena a segundas o terceras personas.

            Entre los primeros el Catecismo de la Iglesia Católica llama a unos de la “Iniciación Cristiana” (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) y a otros de “Curación” (Penitencia y Unción de enfermos), cuya nomenclatura se explica por sí misma. En realidad los de Iniciación serían los dos primeros, porque la Eucaristía es “el Sacramento de nuestra fe”, es decir, es más que un Sacramento, puesto que en todos los demás se nos da una gracia de Dios y en éste se nos da a Dios mismo.

            Pues bien, el Bautismo es el que nos abre las puertas a la Gracia y a la pertenencia al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia; y el de La Confirmación, el que nos inunda de los dones de Espíritu Santo, para que podamos defender la fe recibida en el primero. Por eso el Bautismo se puede y debe hacer cuanto antes; y el de la Confirmación, cuando se haya logrado el uso de razón. Con el Bautismo nos hacemos Hijos de Dios; con el de la Confirmación, soldados de Cristo. Y se lleva a cabo por la imposición de la mano del Sr. Obispo, a la vez que unge su frente con el Santo Crisma, diciendo: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”.

            Pero mejor que lo que yo puedo explicarte desde esta columna lo encontrarás en el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 1285 y siguientes; lo cual no le evitará a esa persona seguir una Catequesis oportuna, para recibirlo.

 

 
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