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 Confesión Telefónica                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

P/ Deseo que se encuentre bien, gozando de salud y de bendiciones de Dios. Mi pregunta es: “¿Se puede hacer la confesión por teléfono, dado que Dios está en todas partes? Carmen Santa Ripollet.

 

R/ La respuesta tiene que ser negativa.

Lo esencial del sacramento de la Penitencia no es la “confesión de los pecados”. Creo yo que, por parte del penitente, es mucho más importante el Arrepentimiento (dolor de corazón) y el Propósito de Enmienda; y, por supuesto, de parte del Confesor la absolución. Y esto supone una presencia, no con Dios, sino con su Ministro. De lo contrario daríamos validez a los que dicen que se confiesan con Dios y que no necesitan hacerlo con un cura, que es tan hombre y, posiblemente, más pecador que ellos. Pues, aunque lo sea, sigue conservado SU Ministerio Sacerdotal, ordenado por un Obispo competente, cosa que ellos no pueden ostentar.

Pensando solamente en la confesión, habría que prevenir que el teléfono estuviese de tal manera incontrolado, que no hubiese ninguna clase de peligro de que alguien oyese esos pecados. Tal vez esto se podría resolver con la tecnología moderna.

Pero en la normativa del sacramento de la Penitencia, lo que en Liturgia se llamaban las “rúbricas”, por estar escritas en tinta roja, no se plantean ni siquiera la cuestión. Ocurre como en muchas cuestiones bíblicas: ¿Dónde dice la Biblia que “María sea Madre de Dios?” Pues esa expresión no se encuentra en la Biblia. Pero si le concibió y le parió…

En esta ocasión todas ellas dan por supuesta la presencia entre penitente y confesor. Por ejemplo, en la número 102, donde habla de la imposición de manos por parte del sacerdote sobre la cabeza del penitente, aunque no sea más que “con la mano derecha”. U otras expresiones: el penitente “se acerca” al confesor (# 11); el sacramento de la penitencia se administra en el lugar y en la sede que se determina por el Derecho Canónico (# 12); (el Canon 964 dice en su párrafo primero: “El lugar propio para oír confesiones es una iglesia u oratorio”; y en los párrafos siguientes habla del “Confesionario”, y determina que las excepciones debe hacerlas solamente la Conferencia Episcopal); el sacerdote saluda al penitente con palabras de afecto (# 83)…

El problema más agudo puede presentarse en caso de un accidente, con peligro inminente de muerte. En ese caso, más que un celular, es saludable un acto de Perfecta Contrición, que supone un acto de amor a Dios por su bondad. El rezo del “Señor mío Jesucristo” puede ayudar en esa emergencia.

 
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