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 Reino de los Cielos                                                                                             Aguada, Puerto Rico

 

 

P/ Con esta expresión se presentaba en un periódico nacional una nota de un denominado “Ministerio Internacional Creciendo en Gracia”, afirmando que había llegado con la cruz de Cristo; por eso lo predicaba el apóstol Pablo; pero estaba convencido de “que una vez él muriera, el reino se iba a ocultar”; “el reino de los cielos está en la mente”, “es algo que se piensa”; “Pablo exhorta a no juzgar al prójimo por lo que come, ya que Roma mandaba abstenerse de alimentos”; “todo sistema religioso anda en prohibiciones, evitando que los creyentes disfruten del reino”… “el Señor no solamente nos trasladó al reino, sino que nos resucitó con él y asimismo, nos hizo sentar en lugares celestiales”. ¿Qué opinión le merecen todas estas observaciones? Gilberto Hernández

 

R/ He leído esa nota como otras que han salido de esa misma pluma y uno no sabe qué admirar más, si la fruslería de quien quiere aparentar ser culto, o el servilismo de quien quiere que acudamos al fruslero. Porque así termina sus intervenciones: “sólo el apóstol… enseña el reino de los cielos hoy”. Naturalmente no quiero poner su nombre para no injuriar a las páginas del Visitante al escribirlo. ¡A lo mejor también promete que resucitará, como Luis Laborde…!

Lo que más me asusta es la pretensión de respaldar semejantes tonteces con textos bíblicos. Naturalmente no se atreve a poner ninguna cita bíblica, cuando dice que “con el apóstol Pablo se iba a ocultar el reino de Dios”. Eso sería el colmo. Pero si eso es así, ¿cómo se puede decir después que el reino de Dios “está en la mente”? Luego, para confirmarlo, acude a Rom. 7,25, donde se hace una oposición de la mente que sirve a Dios y la carne que sirve al diablo. ¡Qué manera de intentar justificar lo injustificable!

¿Prohibir matar, robar o mentir… es evitar que los creyentes disfrutemos del reino de Dios? ¿Desde cuándo? Cuando todos los días constatamos que vivimos en un valle de lágrimas, ¿cómo decir que Dios nos ha hecho sentar ya en lugares celestiales? Pues no hay más que una manera: interpretar mal una frase de la carta a los efesios (2, 6-7), donde se nos dice que Jesús ha conquistado para nosotros lo que nosotros no podíamos conquistar sin él. Pero sin darse cuenta de que eso no supone que ya no tenemos nada que hacer nosotros, y mucho menos que no tengamos nada prohibido. O sea, sería como decir: Dios nos ha conquistado, ahora podemos matar, mentir, robar, fornicar…, porque “tenemos ya un servicio angelical para que disfrutemos de la vida al máximo, para que reinemos en vida”. ¡Pues menudo infierno que nos espera…!

He querido citar lo que esa nota dice, limitándome en mis comentarios, para no obligar a nadie a constatar lo que es evidente y para no llamar tonto a quien no vea las majaderías que encierran sus frases. Simplemente añadiré que no sé si eso es “ministerio”, ni si es “internacional”. Pero que no sirve para “crecer en gracia”, es tan cierto como el sol que nos alumbra.

 
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